“He sido toda mi vida un animal político”

Por Diego Carballido. Fotografías: Radio Club

En el marco de la presentación de su nuevo libro “Papel Prensa, el grupo de tareas”, el periodista y relator Víctor Hugo Morales visitó la ciudad de Rosario acompañado del precandidato a diputado nacional por Unidad Ciudadana, Agustín Rossi. Morales mantuvo una charla con el programa Radio Club emitido por FM Vorterix, minutos antes del evento. Aquí, compartimos algunos extractos de esa charla donde expuso aspectos de su nueva publicación y habló de su presente profesional.

Es sábado por la mañana y la calle Salta, entre Cafferata y San Nicolás, muestra una larga cola de personas que esperan para entrar al Teatro Vorterix. ¿Qué banda de rock tiene un poder de convocatoria tal como para que sus fans esperen, a las diez de la mañana de un sábado, para entrar a verlos? Ninguna, porque no se trataba de ningún recital.

Una fotografía del periodista, uruguayo de nacimiento y argentino por adopción, en las puertas del teatro anunciaba el evento. El último trabajo escrito por Víctor Hugo Morales convocó a cientos de personas, que colmaron las instalaciones del  teatro, para escuchar los resultados de una investigación que tiene como objetivo difundir lo sucedido  con la empresa Papel Prensa durante la última dictadura militar.

El libro relata los vericuetos oscuros que rodean a la venta de la principal empresa, en el país, dedicada a la producción del papel sobre el que se imprimen los diarios con mayor tirada nacional. La muerte de su antiguo propietario, David Gravier, en un sospechoso accidente de aviación, la compra de la empresa por parte de los principales grupos mediáticos del momento, las injerencias en el presente y el rol de jueces y militares, todo atravesado por una de las dictaduras más sangrientas que vivió nuestro país, son algunos de los matices que contienen las páginas del libro publicado por Ediciones Colihue.

Minutos antes de la presentación, el relator, sube las escaleras que separan el teatro de la FM Vorterix, camina acompañado de una numerosa comitiva, se ubica sigilosamente en los estudios y aguarda la presentación de los conductores.

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—¿Cómo resumiría el libro que está presentado?

—El libro es la historia ya escrita, un poco novelada, sobre lo que ha ocurrido con Papel Prensa. Es fruto del momento en que tomé contacto con la apelación del fiscal Franco Picardi, allá por diciembre. En ese momento, me di cuenta que iba a quedar en la nada todo esta historia tan dolorosa, con un crimen espantoso, y empecé a escribir juntando todo el material que existía. Armé un contexto un tanto novelado, desde el primer momento en que nace la historia hasta este final que todavía está inconcluso porque aún hay alguna etapa judicial, que por supuesto va a ser también de derrota. Compartirlo con Agustín -Rossi- es especial porque es un conocedor de la causa y esto va a determinar que vamos a interactuar, contando algo en función del libro y del amor que puse en escribirlo. Con todo lo que implica, hoy en día, la historia de Papel Prensa y la gravitación que tiene en la política y en los medios.

—Como periodista tomó determinadas banderas durante la gestión anterior, como Papel Prensa y Fútbol Para Todos, y su identificación política fue más allá. No teniendo la necesidad de involucrarse, de jugársela en esos términos políticos e ideológicos ¿cree que fue fructífera esa postura?

—He sido toda mi vida un animal político. Los archivos de la dictadura de Uruguay, que por suerte han sido entregados hace cinco años, me señalaban como una persona que: “no sorprendería que abrace la carrera política para el Frente Amplio” Es decir, aun transmitiendo fútbol nada más, había en mí un animal político que donde encontraba la posibilidad de mostrar la hilacha, lo hacía. En el año 1991, tuve un programa como el de ahora, que duró solo un año en radio Continental y terminó porque remaba contra la corriente de aquel momento. Eran épocas de menemismo incipiente y los directivos de la radio, que eran amigos, me dijeron: “Mirá, Víctor Hugo nos va fantástico con el fútbol y nos vamos a pelear con este tema porque es muy pianta votos lo que haces”. Realmente era pianta votos y pianta avisos publicitarios. Da la casualidad que uno de los anunciantes que se fue era Pepsico, porque había un problema con los obreros, nosotros mandamos móviles para transmitir desde allí y levantaron la publicidad. Estamos hablando del año 91 -1991-, algo no muy conocido por la gente. Todos los programas que hice en televisión tuvieron un sesgo humanista, por ejemplo, El Espejo; mi inclinación ha sido muy amplia. Soy periodista no deportivo antes que relator de fútbol, desde los dieciséis años. Lo que ocurrió es que al periodista lo devoró el periodista deportivo porque lo que hago en el fútbol, por suerte, fue muy conocido y popular. Siempre estamos actuando en política. Algunos más visibles que otros, pero hasta los indiferentes, que son los peores políticamente hablando, también participan de la discusión.

A pesar de que el tiempo apremiaba y de que su presentación estaba por comenzar, Víctor Hugo se brindó a la charla y sobre el final hasta se animó a repasar sus comienzo, allá por 1980 en un pequeño pueblo de Uruguay.

—Durante la infancia, casi todos tuvimos relación con algún club ¿cómo era el suyo?

—Era uno muy humilde, de un barrio bastante pobre, donde jugábamos el campeonato de basquetbol con alpargatas Rancheras, a las que le poníamos un hilo enroscado en el tobillo, y con eso jugábamos la liga. Se llamaba Boca Junior, de mi pueblo, y también estaba el Club Unión de fútbol. Eran esos los lugares que frecuentaba hasta los dieciséis años recién cumplidos, después me fui a Colonia y ya ingresé en el mundo estudiantil. A los dieciocho años, aparecieron los clubes del Frente Amplio y fue entonces que empezó la militancia política, luego devorada por el periodista deportivo. En un pueblo de cinco mil habitantes creo que éramos doce o quince los partidarios del Frente Amplio porque la izquierda en un país conservador, y en una región conservadora como era en la que vivía, era prácticamente impensable.

—¿Y la música qué lugar ocupa?

—Todo el tiempo, horas y horas de cada día. Anoche fui a ver jazz, aunque corría el riesgo de llegar un poco dormido hoy. Fui a ver a Miguel Ángel Tallarita, un gran trompetista, y a Fabián Aguiar, un trombonista excepcional. Hoy estaría viendo, en la Facultad de Derecho, los conciertos gratuitos de orquestas de música clásicas. No existe día de mi vida que no abrace el mundo musical. Es un elemento muy fuerte y estoy apenado por haber tenido que dejar mi programa de radio de los sábados, donde pasaba dos horas de música clásica por Radio Nacional Clásica, y el de los domingos en Radio Nacional donde difundía la obra de Piazolla. Todo debido al surgimiento de este régimen oprobioso de neoliberalismo, con el canalla mayor que ha tenido este gobierno, que no es para mí ni siquiera Macri sino Hernán Lombardi.

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