#ContáNiUnaMenos

Por Diego Carballido.

Una iniciativa particular se propuso cuantificar la violencia ejercida por los hombres sobre las mujeres en nuestro país. Se trata del primer Índice Nacional de Violencia Machista,  una página web que a través de la recolección de testimonios anónimos de miles de mujeres intentará poner en cifras el problema de la violencia de género.    

Las mujeres están dando muestras acabadas de organización y movilización. Algo parece haberse quebrado en el entramado social, y si no se quebró, la huella que están dejando las manifestaciones de estos días seguro serán la base para discutir, en un futuro cercano,  los distintos roles que aún imperan tanto en los hombres como en las mujeres.

La sensación de hartazgo sobrevuela en el aire y una palabra viene a transformarse en una barrera de protección: basta. El mensaje es claro, y quien quiera oír que oiga. Muchas mujeres ya no quieren ser protagonistas -porque fueron violentadas- de la sección policiales de los diarios ni tampoco aceptan ser el atractivo principal de las tapas de revistas glamorosas, donde se convierten en simples engranajes de un todo sistema, que las utiliza como elemento de cosificación y objeto de adoración. Generando rigurosos mandatos de belleza, solo alcanzables por muy pocas de ellas.

En ese contexto, un grupo de personas preocupadas por la temática, principalmente movilizadas por la gran convocatoria de las marchas #niunamenos, buscaron crear un índice que sirva de prueba cabal sobre la situación actual de las mujeres de nuestro país, en materia de violencia de género.  Durante tres meses, la página web www.contalaviolenciamachista.com se encargó de recolectar 59.000 testimonios de mujeres, a través de encuestas anónimas,  y el próximo 25 de noviembre, en coincidencia con el día de la No Violencia contra la Mujer, se darán a conocer los resultados.

Martín Romeo es uno de los mentores del proyecto y, en diálogo con Sin Cerco, contó detalles sobre esta iniciativa que tuvo repercusiones a nivel mundial.

—¿Qué información estará disponible a partir del 25 de noviembre en contalaviolenciamachista.com?

—Estarán publicados todos los resultados recolectados de las encuestas que venimos realizando. Se podrá ingresar a la página web desde la hora cero del 25 y van a encontrar una plataforma donde estarán agrupadas las preguntas por temas. En realidad son como capítulos: violencia física, violencia sexual, etcétera. Cada capítulo mostrará cuales fueron las preguntas y el usuario puede consultar los resultados que quiera.

—¿Se verán solo resultados o habrá también testimonios?

—Solo resultados cuantitativos de cada una de las preguntas. Es decir, qué porcentaje respondió de tal o cual manera.

—¿Cómo comenzó el proyecto? ¿Recibieron apoyo ?

Surgió en una charla que tuvimos el año pasado con Ingrid Beck, directora de revista Barcelona y una de las mentoras del Ni una menos, con quien compartíamos la duda acerca de qué iba a pasar después de la manifestación del 3 de junio. Veíamos que era un problema que tenía oscuridad, no sólo por lo lúgubre del tema, sino en el sentido de la información que había disponible. Sabíamos que las autoridades estaban trabajando, por ejemplo, en el caso de los homicidios pero el problema de la violencia machista desbordaba ampliamente la cuestión. Porque los homicidios son, lamentablemente, la última estación de la violencia física. Es la última estación de un tren que conlleva la trágica muerte de una mujer, y pensamos en la necesidad de recopilar los distintos tipos de violencia a los que esa mujer estuvo expuesta antes. A partir de eso, empezamos como la mayoría de las investigaciones, a documentar, a ver qué se había hecho en nuestro país anteriormente, tratar de recolectar información para tratar de replicar algo. Hicimos consultas con especialistas de distintas disciplinas, sociólogos, psicólogos, periodistas y empezamos a construir el formulario que fue lo que finalmente se lanzó el 3 de junio de este año. Es una iniciativa que no tiene ningún tipo de financiamiento, y es impulsado por un grupo de personas que lo hace de modo colaborativo y que fuimos armando desde distintos perfiles: comunicación, programación, diseños y demás. Elegimos la plataforma online porque no disponíamos del dinero para hacer un trabajo en campo.

—En todo ese proceso ¿cómo fue la relación con el Estado?

Nula. No hemos tenido mayores contactos. No hemos ido a pedir nada a nadie y eventualmente, se nos han acercado porque le interesó lo que estábamos haciendo. No queríamos quedar atrapados en ningún tipo de financiamiento que altere los resultados del índice. Para no dar lugar a pensar que estábamos sponsoreados por tal o cual organismo Una vez que el proceso estaba disparado, no tenía mucho sentido salir a buscar financiamiento porque nos parece importante que la información sea de todos, mujeres y varones. El hecho de que sea una iniciativa que surge de la sociedad civil, interesada por la causa y desinteresada desde lo económico, nos pareció que le daba más potencia.

—El cuestionario llevaba varios minutos responderlo, ¿cómo fue el armado y la selección de cada una de las preguntas?

Como se trata de una investigación cuantitativa, con las preguntas buscamos cuáles son los indicadores en la vida real, que una persona puede identificar fácilmente, para tratar de construir la complejidad que conlleva la violencia machista. No sería correcto preguntar si alguna vez alguien se sintió violentada su libertad reproductiva porque es difícil de entender la consigna, pero sí se puede preguntar si alguna vez te obligaron a hacerte un aborto. Es encontrar los indicadores empíricos, en la vida real, y que ayuden a reconstruir la totalidad del problema en toda su complejidad. La problemática de la violencia machista tiene muchas aristas, y adentro de cada una, esas dimensiones se pueden expresar de distintas maneras, existen múltiples indicadores. Se trató de medir el problema poniendo en consideración las propias limitaciones de problema. Tratamos que cada dimensión no estuviera apoyada en un solo indicador, por eso, hicimos tantas preguntas.

—Una vez publicado los resultados, los visitantes de la web tendrán acceso a un mapa nacional de la violencia machista, ¿ustedes ya ven diferencias entre las realidades de una y otra provincia?

Estamos procesando los datos, preliminarmente hay dimensiones que muestran pocas diferencias entre las provincias, porque el problema está muy extendido. Solo hay situaciones particulares donde existen diferentes resultados según los lugares, o por las edades o por los géneros de la persona.

—¿Les pasó de encontrarse, en las respuestas de los cuestionarios, con testimonios que denunciaban una situación o pedidos de ayuda de víctimas de violencia?

—Fue la parte más difícil de digerir, inclusive esta semana que se convocó nuevamente a una marcha y el tema vuelve a resurgir, nosotros volvemos a recibir correos con denuncias o personas que cuentas situaciones difíciles que están viviendo. Nuestra tarea en este proyecto es la construcción de un índice, y tuvimos que aprender a convivir con esos mensajes que no son agradables de leer pero muestran la realidad de personas que están sufriendo. Lo que hicimos en muchos casos fue ponerlos en situación de información, derivarlos a todos los lugares donde podían recurrir, cuestión que inclusive hicimos con personas que hablaban de situaciones pasadas, y pensamos que nunca es tarde para resolverlo. La violencia deja marcas, y pedir ayuda puede servir para poder procesar mejor lo vivido y lo sufrido. No mucho más que eso, porque no somos una ONG ni un estamento con capacidad de resolver este tipo de problemas. De hecho, cuando derivamos lo hacemos a organismos oficiales.

—En cuanto al tráfico de ingreso de datos ¿existían horarios con mayor concurrencia a la página?    

—El grueso de los testimonios ingresó a la una de la mañana, no se puede comprobar empíricamente, pero seguro tenía que ver con un horario de mayor tranquilidad. Sin perdemos de vista, que puede ser un horario donde la mujer puede estar sola, sin la vista de otras personas que la pongan incómoda o en una situación de peligro. Porque hemos recibido testimonios de personas que querían contestar la encuesta pero tenían miedo de que las descubrieran.

—De acuerdo a la experiencia vivida en la elaboración de este índice, ¿qué opinión tenés con respecto a la contención que existe, hoy en día, para las mujeres víctimas de violencia? 

Hay mucho trabajo por hacer. Es cierto que hubo muchas mejoras, pero no son suficientes. Hace poco, la Corte Suprema de Justicia elaboró un registro de los femicidios, un hecho positivo, pero que no alcanza. El índice que nosotros publicamos tampoco va a resolver el problema pero sirve para conocer en profundidad el tema. Es muy complejo. Tenemos problemas en la capacitación de las puertas de seguridad para tratar el tema, no todas las provincias tienen líneas de ayuda o fiscalías de la mujer. Al mismo tiempo, no tiene sentido abrir más oficinas si no tenés personas idóneas y capacitadas para poder contener a las víctimas. Además, las mujeres que son víctimas de violencias, sobre todo en los casos más extremos, llegan muy disminuidas no solo en lo anímico y lo emocional sino que quedan disminuidas en lo económico, son presas de la situación. Pueden hacer la denuncia, pero después lamentablemente no tienen a donde ir, y deben volver a su casa. Si la mujer pasa por una de estas situaciones y no tiene herramientas para salirse, no tiene casa y trabajo, está presa de la situación.

Foto:  contalaviolenciamachista.com

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