Mitades iguales

Por Carla Cipolletta.

El proyecto de paridad tenía preferencia para ser tratado en la Legislatura provincial en la sesión del jueves 20. Faltaba el dictamen de una comisión que no sesionó por no tener quórum. Las diputadas y la movilización de las mujeres en la puerta de la Legislatura empujaron para un tratamiento sobre tablas. Hoy en Santa Fe la ley de paridad tiene media sanción por el ímpetu feminista.

En la década del 40, fue el voto femenino. En la del 90, el cupo del 30 por ciento para cargos legislativos. En el 2016, la paridad. El movimiento de mujeres anda por la historia transformándola. A nivel nacional, la paridad tuvo media sanción hace pocos días. Buenos Aires ya la convirtió en ley. Córdoba, Santiago del Estero y Río Negro, desde principios de la década del 2000 tienen ley de paridad. Actualmente la composición de la Cámara de Diputados – y Diputadas – de Santa Fe está compuesta por 18 mujeres sobre un total de 50 bancas. Esto es un 36 por ciento de representación de mujeres contra un 64 por ciento de varones. Ese porcentaje baja drásticamente cuando incorporamos en la suma -mejor dicho “resta”- al Senado: de 19 bancas, una sola es ocupada por una mujer.

Una y uno

“Hay varios proyectos originales. Este no es el proyecto de una mujer en particular si no el producto de distintas expresiones. Hoy tenemos paridad porque las mujeres, y los varones que acompañaron, hemos sabido consensuar un texto único”, expresaron las autoras, Silvia Augsburger y Verónica Benas, del texto de la Ley de Paridad con media sanción. Esta es una característica de las reivindicaciones del movimiento de mujeres: las propuestas y apuestas, las iniciativas, los proyectos, muchas veces se terminan mezclando, modificando, hasta que se pierde el original. El texto aprobado establece como objetivo el principio de participación igualitaria entre varones y mujeres, entendiendo por participación igualitaria aquella que se integra con un cincuenta por ciento de cada sexo. El ámbito de aplicación: poder legislativo de toda la provincia, partidos políticos y convenciones de constituyentes.

El proyecto fue aprobado con 35 votos positivos y 8 abstenciones. Quienes decidieron no votarlo -Gregoret, Mascherano, Nicotra, Angelini, Boscarol, Tejeda, Palo Oliver y Henn- lo hicieron bajo el argumento de que “faltaba debate”, de que se debía apuntar a paridad en “todos los espacios” y “que el tratamiento sobre tablas no era adecuado para un tema tan importante como este”. Quienes se oponen, también hablan de meritocracia. Y sabemos bien que, en un contexto de desigualdad social, la meritocracia no existe.

Nadie pudo negar que la paridad es un derecho. O por lo menos, una medida de “acción positiva” que va a garantizar la igualdad ahí donde las estructuras sociales machistas no la permiten. Entre las ocho personas que se abstuvieron, había una mujer.

Ímpetu feminista

“La fuerza con la que algo o alguien se mueve” es el ímpetu. Y es esa fuerza la que el jueves pasado habilitó el tratamiento de la ley. Previo a la sesión, parecía no solo que no se iba a sancionar, sino que no iba a ser siquiera tratada. La misma fuerza que sirve de opresión, revertida transforma. Cuando el sobre tablas ya era un hecho, un diputado tuvo un intento de frenarlo proponiendo una “consulta popular” Al ver que el tratamiento de la paridad avanzaba, las argumentaciones de los diputados que se abstuvieron acusaron a quienes querían aprobar la ley de “estar al filo del fanatismo” y hasta no escondieron su preocupación diciendo que la sanción de la ley “podía ser una caja de Pandora que abriera muchos problemas”.

Las mujeres no solo debemos participar porque ese es nuestro derecho, sino porque además, desde que se garantizó el cupo, se avanzó como nunca antes en legislaciones y normativas para ampliar derechos: la agenda legislativa de las mujeres, va de la mano de más mujeres en cargos de representación. Entre medio de críticas y cuestionamientos a las formas y al cómo, por parte de sectores que, aunque sea políticamente incorrecto decirlo, probablemente no quieran paridad, la ley de representación igualitaria tuvo media sanción. Resta que los senadores y la única senadora, se decidan a darle sanción definitiva y sumarse a un proceso que ha ganado gran consenso social: el poder legislativo va a tener que componerse en mitades iguales.

*Carla Cipolleta es licenciada en Comunicación Social. Integrante de la organización Con X: Comunicación Plural e Igualitaria.

 

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